7 Quillas: en defensa del tinglar y su hábitat

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Las tinglares son las tortugas más grandes del mundo, que viajan por meses desde el Océano Atlántico norte para regresar a la playa en la que nacieron y desovar nuevas crías. Puerto Rico es uno de los destinos predilectos de estas tortugas, por lo que la fundación sin fines de lucro, Grupo Tortugero 7 Quillas, desempeña una labor voluntaria constante que incluye patrullaje diurno y nocturno en las zonas costeras de Ocean Park y Condado para asegurarse que esta especie marina pueda regresar al mar sin mayores retos. 

En una visita de Por los Mares a la playa de Ocean Park, en compañía de Hilda Benítez, fundadora de la entidad, y Aida Balzac, vicepresidenta y coordinadora de patrullaje, se discutió el trabajo que llevan a cabo para proteger la especie, que incluye desde educar a la ciudadanía para que estén conscientes de acciones que podrían perjudicar el proceso, así como manejar las visitas de los tinglares a las zonas de anidamiento. Con patrullajes diurnos y nocturnos, un grupo de 50 voluntarios se encarga de estar pendiente, de que los tinglares puedan hacer sus entradas sin ser obstruidas, así como de marcar los nidos una vez desovan para cuidarlos durante sus dos meses de gestación.

“7 Quillas es un movimiento de reconexión con la naturaleza donde nosotros no sabemos en realidad quién ayuda a quién, si nosotros a las tortugas o las tortugas a nosotros, porque nos están conectando con esa parte sensible de la que nos habíamos desconectado. El tú patrullar por las noches, hacer silencio, que no haya luna, que esté lloviendo, que no veas la persona enfrente de ti, pero siempre vas a ver esa franja de espuma blanca en la orilla del mar y te conectas con este sonido (las olas llegando a la orilla), y aprendes a que hay procesos que no puedes adelantar, que tienes que tener paciencia y tolerancia”, explicó Benítez.

Aunque 7 Quillas fue inscrito oficialmente en febrero del 2019 como una organización sin fines de lucro, el interés de Benítez con los tinglares comenzó cerca del 2012 cuando vio a estudiantes del Capítulo Estudiantil Sociedad Ambiente Marino (CESAM) mientras trabajaban con un nido de tinglar.

Curiosa por el ensamblaje que estaban montando los estudiantes, Benítez se les acercó para preguntarles qué hacían. Cuando le dijeron que preparaban la protección para que un nido de tinglar lograra su proceso de gestación, no dudó en ofrecer su ayuda. De ahí conoció a su vecino Eduardo Álvarez, presidente actual de la organización, quien también se interesó por la labor de los estudiantes, y en conjunto con otras dos féminas, ya para el 2014, dieron inicio a un grupo tortuguero para auxiliar al tinglar que regresa a Puerto Rico para procrearse.

Este año, finalmente, se registraron bajo el nombre Grupo Tortuguero 7 Quillas, un junte comunitario que comenzó con alrededor de cinco voluntarios y hoy día cuenta con más de 50 vecinos y ayudantes. El grupo realiza distintas funciones para conseguir cuantificar, identificar y proteger los nidos de tinglar, lo que a su vez comparte internacionalmente a través de una base de datos llamada el Sea Turtle Nest Monitoring System, para propósitos científicos.

¿Por qué 7 Quillas?

La especie del tinglar se distingue de las demás por siete líneas longitudinales, como crestas, que tienen en su caparazón. Al ser un grupo en defensa del tinglar, 7 Quillas es el nombre perfecto para inmediatamente reconocer su misión.

Esta especie enfrenta muchos retos en las costas puertorriqueñas, que van desde la contaminación lumínica, que desorienta a estos animales marinos en su proceso de salir a la costa, hasta el encendido de fogatas que puede provocar que se quemen. Otro factor de riesgo muy común, según explicó Benítez, es que queden atrapadas en las gigantescas redes de pesca y, al ser un especie que tiene que salir a la superficie cada cuatro horas, se ponen ansiosas y terminan asfixiadas.

“Por eso existe este grupo tortuguero, para que la gente sepa, por favor, que es normal que tengamos tinglar entre marzo y agosto. Es normal que los doce meses al año tengamos el carey, el peje blanco. Y tú dices, ‘¿y por qué es tan importante eso?’ Porque tanto las tortugas como los manatíes son indicadores de la salud. Si ellas están enfermas o si hay una mortandad, hay algo que está pasando en el arrecife, el agua está enferma y está comunidad puede estar enferma también”, enfatizó la fundadora de 7 Quillas.

Según contó , para que las tortuguitas hagan su recorrido por la arena, se requiere un proceso delicado, pero detallado que comienza con la entrada del tinglar a la costa para desovar.

Con sus aletas traseras, luego de seleccionar el espacio perfecto en la playa, cavan un hoyo redondo de unos 3 pies de profundidad y ahí desovan sus huevos. Luego de ser dejados por la madre en el hueco que los cuidara por los próximos dos meses, la tinglar vuelve al agua a fertilizar más huevos para luego volver a la costa a dejar más nidos.

Cuando llega el momento de nacer, dentro del hoyo en forma de pera que las contiene, la primera tortuga que rompe el huevo debe esperar por el nacimiento del resto de los ejemplares, de modo que todos, en conjunto, puedan moverse dentro de la arena con sus diminutas aletas para salir a la superficie, lo que logran en unos tres días. Una vez fuera, viendo la superficie por primera vez, hacen su recorrido al mar, travesía que recordarán el resto de sus vidas, cuando les toque regresar 15 o 20 años después, a desovar sus propias crías.

Dado a que siempre regresarán a desovar en la misma costa donde nacieron, es sumamente importante que, además de mantener las condiciones óptimas de la playa, los ciudadanos no entorpezcan la salida al mar de las nuevas crías que eclosionaron, tocándolas o molestándolas, ni tomando fotografías con “flash”. Esto también aplica al proceso de desovación de la tinglar cuando sale a la costa. 

“Todos los que habitamos en esta isla, somos playeros, es normal coexistir con nuestras tortugas marinas. Si ves que salen, no le tomes fotos, no las alumbres con una luz brillante porque están saliendo solamente para desovar. Es una especie que está en peligro de extinción”, puntualizó la fundadora. 

English Summary

Grupo Tortuguero 7 Quillas is an organization established in Puerto Rico since 2014 and officially registered as a non-for profit in February 2019), to help the tinglar, a marina turtle species, when coming to Puerto Rico to spawn their nest. To Hilda Benitez, founder of the entity, is very important that people understand that protecting this species and their habitat is crucial for their survival because currently they are in danger of extinction. The tinglar always comes back to the beach where they were born to spawn eggs and that is why it is imperative for people to take care of the beach and not interrupting the process of nesting. What not to do if you see a tinglar? Don’t touch them, don’t take photos with flashes, don’t make fires along the coast, and don’t use vehicles in the sand.